Opinión desde el hogar.- Por María Eugenia Espriu.




OPINION DESDE EL HOGAR

Aceptar a los

demás como son

“… ¿Cuándo nos miramos en el lugar del otro? Es mucho más fácil tachar, calificar, señalar, censurar, reprobar, desaprobar, acusar, reclamar, desacreditar al otro, desprestigiarlo, rebajarlo, opinar sobre su vida, murmurar de a aquel o aquella, eso disipa nuestra atención hacia nosotros mismos. Revisarnos, conocernos, corregirnos, trabajar en nosotros mismos, esa Sí que es una jornada titánica…”

Por MARÍA EUGENIA ESPRIU

(Especial para Nayarit y Vallarta Opina)

 

CON FRECUENCIA nos encontramos bajo la circunstancia de querer cambiar a nuestros amigos, esposos, madres, hijos, hermanos, sin darnos cuenta de que no tenemos ese poder.

Tampoco tenemos el poder para conseguir que experimenten tales o cuales sentimientos, o emociones, ya que cada uno los maneja o no a su manera y con las herramientas adquiridas.

Nos desgastamos, pronunciando discursos repetidos y nos sentimos frustrados porque aquel o aquella no siguen nuestras recomendaciones. Creemos que cambiando lo que nosotros les proponemos o queremos, los moldearemos para ser mejores o peores de lo que serían sin nuestra intervención. ¡Qué equivocados estamos!

¡Ah!, y de antemano aclaro que no me estoy refiriendo a la educación y formación que, obligatoriamente, debemos darle a nuestra descendencia, ya que es nuestro deber moral guiarlos, corregirlos y ayudarles a moldear su carácter.

“NO TENEMOS el poder de cambiar a los demás, Dios sí puede, y podemos orar por ellos; la oración Sí funciona, nosotros no…”

EL DON DE LA UNICIDAD

Todo lo que hay en este cosmos, es único, El creador del universo es ilimitado. Continuamente está creando; ininterrumpidamente hace formas nuevas. Cada organismo, material pétreo, minerales, seres vivos, piezas o cuerpos que crea, son diferentes. De ahí que cada ser humano sea irrepetible.

Cada terrícola tiene su propia personalidad, su propia perspectiva, sus dones, que le servirán en su misión; cada uno hace sus exclusivas elecciones, toma sus decisiones, tiene su manera de conducirse, de vestirse, de gesticular, de reaccionar, de pensar, de expresarse, de manifestar amor u odio, de reaccionar, de rebelarse, negarse, protestar, reanimarse, renovarse, etc.

Cada uno somos un modelo único, elegimos como ser, y aprovechamos o desaprovechamos las adversidades u oportunidades. Una persona cambia cuando quiere, lo que quiere, como quiere y si quiere.

 

CONSTRUÍMOS NUESTRA

PROPIA PERSONALIDAD

Durante el desarrollo de nuestra vida, encontramos ejemplares con otros patrones o estándares, diferentes a aquellos con los que crecimos; en ellos nos inspiramos, son otros prototipos novedosos y originales, que nos gustan o disgustan; son paradigmas sin parangón y así vamos seleccionando, desechando, imitando y transformando nuestro ser.

Aquellos modelos y tipos de personalidad, positivos o negativos, edificantes, constructivos o destructivos que vamos mirando en el camino, los tomamos de guía.

Así es como formamos nuestra personalidad y le imprimimos el toque personal, nos ajustamos a nuestras circunstancias de vida, nos adecuamos haciendo nuestras propias variantes y modificaciones que consideramos convenientes para nuestra persona, y elegimos lo que va acorde con nuestro temperamento y nuestro gusto.

Y así vamos forjando nuestro carácter y nuestra imagen, la que creemos proyectar y que es captada por los demás, de muy diferentes formas.

“ACEPTARNOS significa no criticarnos ni sancionarnos o castigarnos, sino, estimarnos, cuidarnos, consentirnos, premiarnos, aprobarnos, respetarnos, valorarnos, y perdonarnos…”

ACERCA DEL SUFRIMIENTO

Recordemos que nadie escapa de experimentar sus propios dramas, esos que dejan huellas profundas y enseñanzas más hondas aún.

Y esto, les sucede a todos, también a los otros. ¿Ves ahora porqué es tan difícil o imposible cambiar a los demás? ¿Y por qué debemos aceptarlos como son?

 

PRIMERO DEBEMOS ACEPTARNOS

Para lograr aceptar a los demás, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos, aceptar nuestra estatura, nuestra voz, nuestro color de piel, nuestro origen, nuestro cabello, nuestra historia. También debemos hacer un análisis de nosotros mismos; examinarnos para conocernos, hacer una evaluación y descubrir nuestras cualidades, defectos, destrezas, o limitaciones, virtudes, habilidades, debilidades o incompetencias, cualidades y defectos.

Aceptarnos significa no criticarnos ni sancionarnos o castigarnos, sino, estimarnos, cuidarnos, consentirnos, premiarnos, aprobarnos, respetarnos, valorarnos, y perdonarnos.

Aceptar a los demás como son, para muchas personas resulta muy complicado. Sin embargo, si tenemos apertura, aceptación y compasión; si nos ponemos en los zapatos del otro, y somos empáticos, podremos comprender y conocer un poco más a la persona y entonces actuaremos en consecuencia.

 

DIOS SI PUEDE CAMBIARNOS

Como antes comenté: No tenemos el poder de cambiar a los demás, Dios sí puede, y podemos orar por ellos; la oración Sí funciona, nosotros no. Podemos influir positiva o negativamente en sus decisiones, pero hasta ahí.

Las personas pueden cambiar, ¡claro que sí!, pero lo hacen cuando ellas lo desean y si lo consideran conveniente para sí mismas. Por ello, en cualquier caso, nuestra particular faena es enfocarnos en nosotros mismos. Eso sí que ocupará mucha de nuestra atención y nos sustraerá de ver los “defectos” de los demás.  Sí, trabajar en nuestra transformación y mejora, es un magnífico distractor que absorberá toda nuestra atención.

 

SÍ PODEMOS CAMBIARNOS

Pero, sobre todo, habrá que revisar, minuciosamente, nuestra moral y reconocer nuestros defectos y debilidades, haciendo una lista honesta de ellos.  Posteriormente, tendremos que desear, fervientemente, liberarnos de ellos. Posterior a esta ardua tarea, habrá que hacer una lista con los nombres de aquellos a quienes hemos ofendido. ¿Verdad que es difícil? ¿Podremos estar dispuestos a reparar el daño causado?  ¡Ups!

Pero OJO: antes de actuar, habrá que recapacitar, sopesar, y considerar las consecuencias, no vaya a ser que empeoremos la situación.

Para hacer esto, es imperante recogernos, silenciarnos, aquietarnos para profundizar a nuestro interior y repasar nuestras malas acciones; tendremos que pensar y repensar, examinar, analizar, y admitir que nos hemos equivocado.

El confinamiento al que nos ha obligado esta Pandemia podría resultar ideal para este complejo y agotador cometido que no todos están dispuestos a emprender.  ¡Cuánta humildad se requiere para lograr este punto! ¿Seremos capaces de convertirnos en testimonios de cambio? Para hacerlo, habrá que pedírselo al poder superior en el que creamos; acercarnos conscientemente a Él y preguntarle: que quiere o espera de nosotros; rogarle nos dé fortaleza, ya que solitos no lo conseguiremos. (1)

“ACEPTAR A LOS demás como son, para muchas personas resulta muy complicado. Sin embargo, si tenemos apertura, aceptación y compasión; si nos ponemos en los zapatos del otro, y somos empáticos, podremos comprender y conocer un poco más a la persona y entonces actuaremos en consecuencia…”

ES MÁS FÁCIL CRITICAR QUE REVISAR NUESTRAS CONDUCTAS

Es una tarea muy difícil, porque, primero debemos insistir en ser humildes, ya que la ausencia de esta virtud nos ha llevado a criticar, condenar y juzgar a los demás. Somos tan soberbios y vanidosos que creemos merecer lo que tenemos. ¿Cuándo nos miramos en el lugar del otro?

Es mucho más fácil tachar, calificar, señalar, censurar, reprobar, desaprobar, acusar, reclamar, desacreditar al otro, desprestigiarlo, rebajarlo, opinar sobre su vida, murmurar de a aquel o aquella, eso disipa nuestra atención hacia nosotros mismos. Revisarnos, conocernos, corregirnos, trabajar en nosotros mismos, esa Sí que es una jornada titánica.

En el libro de Mateo encontramos un versículo que dice: miras la paja en el ojo ajeno y no ves la viga que te atraviesa. ¿Qué quiere decir esto? Pues ¿Cómo señalarás a tu hermano si tu pecado es mayor? (2)

En este fragmento de la Biblia nace la famosa expresión que condena la manera de juzgar que tienen muchas personas, aquellas que ven todos los defectos en los demás, pero que no pueden o no quieren ver los propios. (3)

Así es que concluyamos en aceptar a los demás como son y no los juzguemos, pues, como dijo Jesús: con la vara con la que midas, serás medido. (4) Mejor trabajemos en nuestra superación.

 

REFERENCIAS

(1) Inspirado en los doce pasos de alcohólicos anónimos. Copyright 1952, 1953, 1981. Por Alcoholics Anonymous Publishing, Inc. (ahora conocido como Alcoholics Anonymous World Services, Inc.) Todos los derechos reservados.

(2) Biblia (Mateo 7:1-5).

(3) https://lamenteesmaravillosa.com

(4) Lucas 6: 36- 38

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