LEPRA, MAL QUE REGRESÓ EN EL 2020.- Por Enrique González Rodríguez.

LEPRA, MAL QUE REGRESÓ EN EL 2020

 

Por: Enrique González Rodríguez

 

Tratándose de seguridad pública y de salud, son temas que deben ser prioridad para cualquier gobierno en todos los países.  Pareciera que en México, para quienes nos gobiernan, ninguno de estos temas son prioritarios.

Hoy tocamos este tema de salud pública, con un problema que se creía ya erradicado desde hace años en nuestro país: la lepra, una enfermedad que sí ha disminuido su frecuencia en México, debido a las diversas acciones realizadas durante décadas para combatirla, aún sin embargo, en 2018 se registraron 388 casos; de ellos, 102 fueron nuevos, el resto ya se encontraba bajo tratamiento médico.

Al decir de autoridades sanitarias mexicanas, las cifras anteriores ubicaban a nuestro país entre las naciones que han alcanzado el objetivo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de un caso por cada 10 mil habitantes, para desestimarlo como problema de salud pública.

Para el año pasado, 2020, los casos de lepra registrados al mes de octubre fueron 90 en doce entidades; Nayarit no es la excepción y también aquí se registraron al menos cinco casos de este mal que, según estudios, sólo se presenta en seres humanos.  Santiago Ixcuintla, San Blas, Rosamorada, Del Nayar y recientemente Bahía de Banderas, son los municipios donde oficialmente se registró al menos un caso de lepra.

De este mal de la humanidad, datan sus registros de hace al menos 3 mil años, y al principio era considerada de tres maneras: una maldición de dioses, el castigo del pecado, o bien, una enfermedad hereditaria.  Fue hasta 1873 cuando el médico noruego Gerhard Hansen probó que era una enfermedad infecciosa.

Aquí en México, los grupos de edad más afectados son las personas a partir de los 25 años y la Secretaría de Salud Federal (Ssa), a través del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave),  informó que en Quintana Roo se registraron los primeros dos casos de lepra en el 2020; en Sinaloa hubo 32 casos. Con este, ya son doce estados de la República Mexicana que reportan casos de la también llamada enfermedad de Hansen, que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, las superficies mucosas del tracto respiratorio superior y los ojos.

La lepra ocurre en todas las edades, desde la primera infancia hasta la vejez; es curable y el tratamiento temprano evita la mayoría de las discapacidades.

Algunos de sus síntomas son: parches de piel, generalmente planos, que pueden estar adormecidos y lucir descoloridos; crecimientos (nódulos) en la piel; piel gruesa, rígida o seca, úlceras indoloras en las plantas de los pies; hinchazón o bultos indoloros en la cara o en los lóbulos de las orejas y pérdida de cejas o pestañas.

También puede causar congestión y sangrados nasales, así como daños en los nervios que se manifiestan con entumecimiento o debilidad muscular

Entre 1989 y 2017 la lepra disminuyó en México 97%, al descender de 16 mil 694 a 412 casos reportados en Guerrero, Jalisco, Oaxaca, Sinaloa y Michoacán.

Pero el año pasado, la dependencia de salud federal reportó la detección de 127 casos, cuya evolución de la enfermedad había sido lenta, y pudieron mantener la situación bajo control.

En el año que concluyó, hay al menos 90 casos de lepra (51 hombres y 39 mujeres).  El Boletín Epidemiológico de diciembre indica que en 17 estados se contabiliza al menos un contagio, y la lista es encabezada por Sinaloa, con 32 casos, seguido de Michoacán, con 15; Jalisco, seis; Nayarit, cinco, y Chiapas y Nuevo león, cuatro cada uno. Yucatán, Guerrero y Colima registran tres casos cada entidad; hay dos en Baja California, Coahuila, Guanajuato, Quintana Roo y Tamaulipas, y uno en Estado de México, Morelos y Oaxaca.

 

ANTECEDENTES EN AMÉRICA

 

Hay quienes afirman, sin poder demostrarlo,  que la lepra existía en México antes de la Conquista; otros consideran que fueron los conquistadores los que la trajeron a nuestra patria en el siglo XVI.

Entre los argumentos en favor de la importación de la enfermedad está el que ésta existía y era frecuente sobre todo en Extremadura, Sevilla y Granada, de donde procedían algunos de los conquistadores y soldados que les acompañaban y es posible, que como sucedió en Colombia con el Adelantado Jiménez de Quezada, algunos la padecieran.

Por otra parte se afirma que la lepra existía en México antes de la llegada de los españoles, lo cual es incomprensible que a un espíritu observador como el de Hernán Cortés, le hubieran pasado inadvertidas manifestaciones del padecimiento como lo son los nódulos y las mutilaciones, que tanto llaman la atención a los profanos y en cambio describiera con tanto detalle, en sus Cartas de Relación a Carlos V, características de los mayas, o los casos de albinismo, que Moctezuma albergaba en uno de sus palacios.

Posteriormente, la enfermedad se vio incrementada por las relaciones comerciales entre el México colonial y el Archipiélago Filipino descubierto en 1521 por Magallanes y en donde la incidencia de la enfermedad era tan alta, que los franciscanos fundaron en Manila y en otras ciudades del país, hospitales para enfermos de lepra.

La afluencia de inmigrantes asiáticos (chinos y japoneses) debió contribuir a aumentar la endemia en nuestros estados occidentales.

La ‘lucha antileprosa’ en México se inicia poco tiempo después de la Conquista, cuando Hernán Cortés edifica en un terreno de su propiedad ubicado en la antigua Tlaxpana, el primer Hospital de San Lázaro, no sólo de la Nueva España sino de América. Por desgracia su existencia fue efímera, ya que Nuño de Guzmán, para quedarse con el predio, lo mandó demoler en 1532, alegando en su defensa que por allí pasaba el acueducto de la ciudad.

El primer censo de la lepra en México se empezó a levantar a iniciativa de González Urueña en 1925, se publicó en 1927 y reveló la existencia de 1,450 enfermos diseminados en todo el país, particularmente en los focos endémicos tradicionales. Gracias a los datos de ese censo, a principios de 1930 se promulgó el Reglamento Federal de Profilaxis de la Lepra y se creó simultáneamente el Servicio Federal de Profilaxis de la Lepra, que de acuerdo con el citado Reglamento y “a fin de facilitar la realización de esta tarea trascendental para el país…”, quedó directamente subordinado al Jefe del Departamento de Salubridad.

 

CLASIFICACIÓN DE LA LEPRA

 

Existen varias clasificaciones de lepra en el mundo, las cuales nos permiten entender el comportamiento de la enfermedad.

En México se utiliza la siguiente: Indeterminada, Tuberculoide, Dimorfa y Lepromatosa.

Con respecto a las formas clínicas, se comportan en tres grandes tipos de características clínicas, en el caso de los pacientes con lepra dimorfa, se podrán presentar variedades tanto de lepra tubercúlide como lepromatosa.

Lepra Indeterminada: Forma inicial del padecimiento, discreto cuadro clínico que consiste en manchas hipopigmentadas disestésica o anestésica, alopécica y anhidrótica, de límites mal definidos.

Lepra Tuberculoide: Placas con borde extenso elevado, eritematosas o cobrizas.

Lepra dimorfa: Placas infiltradas eritematosas, cobrizas, con borde externo mal definido.

Lepra Lepromatosa: Nódulos, placas infiltradas o lesiones foliculares (elementos circunscritos) o infiltración difusa.

Pero la OMS solo lo divide en dos grandes grupos, esto considerando el esquema de tratamiento que recibirán. Para fines de control sanitario los casos se clasifican en: Multibacilares (MB): los lepromatosos, dimorfos y con infiltración difusa. Paucibacilares (PB): los tuberculoides e Indeterminados.

Transmisión.- Se considera que el humano es el único reservorio del Mycobacterium leprae, la mayoría de los investigadores coinciden en que el modo de trasmisión del bacilo de la lepra es por vía aérea, mediante microgotas de secreción que al hablar, toser o estornudar son expulsadas por el enfermo y el sujeto sano al inhalarlas es contagiado. Para adquirir la infección se requiere la convivencia estrecha y prolongada con un enfermo bacilífero y con inmunidad celular disminuida. Los contactos intradomiciliarios de los enfermos representan el grupo más expuesto al riesgo de adquirir la infección y, en algún momento de su vida desarrollar la enfermedad.

Por tanto, la vigilancia epidemiológica debe ser estrecha y la revisión dermatológica cada seis meses, para identificar de manera oportuna los casos nuevos, antes de que desarrollen discapacidad y se conviertan en una fuente más de transmisión. Signos y síntomas.

En muchas ocasiones, las personas que tiene lepra no cursan con sintomatología, lo que origina un retraso en el diagnóstico. Los signos y síntomas son los siguientes: Una o más manchas cutáneas con una pérdida definida de la sensibilidad; pueden ser blanquecinas, rojizas o cobrizas; pueden ser aplanadas o elevadas; no producen prurito (hormigueo o irritación); usualmente no duelen; pierden la sensación de calor, tacto o dolor; pueden aparecer en cualquier parte de la piel; nódulos enrojecidos o del color de la piel, o un endurecimiento suave, brillante y difuso de la piel sin pérdida de la sensibilidad.

Este problema de salud pública continúa.  Para este 2021, de acuerdo con el boletín epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, SINAVE, se han registrado 11 nuevos casos de lepra en el país, hasta la semana 10, con fecha de corte 13 de marzo.

Es necesario pues, mantenernos en alerta constante. Y ante cualquier cambio en nuestro cuerpo, extremar precauciones acudiendo al médico para su debida atención.

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