Dimensión política.- Por Ezequiel Parra Altamirano.




DIMENSIÓN POLÍTICA 2003

Por EZEQUIEL PARRA ALTAMIRANO

  • María Eugenia Espriú de Delgado, nayarita de corazón
  • Con su esposo, Celso Delgado, ha hecho historia pura
  • Hoy presenta Desfile de Trajes Regionales Mexicanos
  • A las 4:00 PM en el Club de la Tercera Edad de Tepic
  • Vestidos de aquí ganaron varios concursos nacionales
  • La historia de Nayarit como punto de partida de Aztlán

SI HAY ALGUNA mujer en Nayarit que sin ser originaria de estas hermosas tierras –donde se dan todas las tonalidades del verde patrio– se ha entregado tanto a impulsar a las familias y costumbres de la entidad, a propiciar su desarrollo cultural y artístico y demás actividades afines, ella es la señora María Eugenia Espriú Salazar de Delgado, esposa del ex embajador de México en Egipto, Argelia, Argentina y Cuba, y además ex Cónsul General de México en Canadá con asiento en Monreal y más tarde en Idaho con sede en Boise, Estados Unidos y ex gobernador nayarita Celso Humberto Delgado Ramírez.

Su fortaleza e inquietud es tanta y de tan variadas formas, que en las últimas semanas no solamente se incorporó formalmente como socia activa de la Unión de Columnistas y Articulistas de Nayarit (UCAN) gracias a que lleva ya unos tres años escribiendo artículos de manera exclusiva para la Casa Editorial que edita los periódicos Nayarit y Vallarta Opina, así como Riviera Nayarit, sino que por separado logró el rescate del edificio donde funciona en Tepic, desde el año de 1982, el primer Club de la Tercera Edad del país.

Este club, como se sabe, duró más de 20 años en litigio pues había una confusión en cuanto al origen de la propiedad, aunque afortunadamente los tribunales fallaron a favor de sus socios originales pues quedó debidamente acreditado en hechos la donación, en tiempos del presidente Miguel de la Madrid y ratificado luego por el gobierno encabezado por Carlos Salinas de Gortari, siendo gobernador de Nayarit Delgado Ramírez, que la propiedad correspondía a los socios identificados con la señora Espriú de Delgado.

MARÍA EUGENIA Espriú de Delgado presenta hoy en el Club de la Tercera Edad en Tepic (Laureles y Góngora 276 Colonia Versalles), su Desfile de Trajes Regionales Mexicanos) a partir de las cuatro de la tarde.

HOY, “DESFILE DE TRAJES REGIONALES MEXICANOS”

En ese mismo club (calle Laureles y Góngora 276 Colonia Versalles), donde asisten semana a semana más de cien jóvenes de la tercera edad, hombres y mujeres, a partir de las cuatro de la tarde de hoy martes 16 de noviembre la señora María Eugenia presentará, con motivo del 111 Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, el “Desfile de Trajes Regionales Mexicanos” que será todo un acontecimiento para quienes gustan participar del arte en los vestidos típicos del país.

De acuerdo con las explicaciones dadas por la señora María Eugenia, la colección de su propiedad la inició con la donación de dos hermosos vestidos regionales mexicanos por parte de la señora María Esther Zuno de Echeverría en los últimos meses del sexenio de su esposo el presidente Luis Echeverría Álvarez, y poco a poco fue incrementando su número adquiriendo con su propio peculio trajes típicos originarios de Oaxaca, particularmente relacionados con la tradición del Istmo de Tehuantepec, de Durango, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, Zacatecas, Chihuahua, Veracruz, Tamaulipas y por supuesto de Nayarit, que, según ha ocurrido en los concursos nacionales de trajes regionales, por varios años ha resultado campeón gracias a la belleza y el arte logrado por los indígenas huicholes plasmados en los diseños de los vestidos que han lucido las hermosas chicas originarias de la tierra del origen como también se le conoce a Nayarit como punto de partida de las tribus mexicas que de Aztlán (Mexcaltitán) partieron en una peregrinación que duró alrededor de 260 años (1064-1065 a 1325), para finalmente, el 13 de marzo de 1325 llegar a la meta establecida por su dios Huitzilopochtli (Colibrí Izquierdo), que les había prometido que encontrarían un lago con un islote, en el cual habría una roca y sobre la roca un nopal y, sobre el nopal un águila con alas extendidas y devorando una serpiente, reconociendo al sol y la luna.

 

LA HISTORIA

Finalmente, por cierto, los aztecas encontraron el sitio indicado en algún lugar del lago de Texcoco y allí fundaron su ciudad. Tal isla se encontraba en donde hoy se localiza el centro de Ciudad de México. De acuerdo a algunas de las crónicas, estos sucesos pudieron ocurrir el día 18 de julio de 1327 según Góngora,​ en al año 1318 en los Anales de Cuauhtitlán,​ del año 1314 al 1332 en el códice Vaticano,​ y el 20 de junio del año 2 calli o 1325​ de acuerdo con los Anales de Tlatelolco;​ esta última siendo la fecha más probable. Más tarde los aztecas edificaron en el lugar sus templos.

Luego de la conquista de México Tenochtitlan, algunos frailes tuvieron interés en conocer la vida antigua de la ciudad. Gracias a esta curiosidad se dispone de documentos que permiten acercarse a los relatos de los indígenas. Algunos de estos documentos, más tardíos, fueron elaborados directamente por los descendientes de la nobleza indígena. Todas estas fuentes indican que los mexicas eran originarios de Aztlán, sitio cuya ubicación precisa y existencia real se debaten, aunque en Nayarit estamos absolutamente convencidos, según la mayoría, que en torno a San Felipe Aztatán, la Isla de Mexcaltitán, Sentispac y otros pueblos de la región, se localiza Aztlán, la patria de los futuros mexicas.

ERAN ESCLAVOS

De acuerdo con la Crónica Mexicáyotl, en Aztlán los futuros mexicas eran esclavos de los aztecas y llevaban este nombre. Cuando Huitzilopochtli manifestó a su pueblo el imperativo de que marcharan hacia nuevas tierras, también les ordenó que dejaran de llamarse aztecas porque a partir de ese momento serían todos mexicas.​ Este episodio también es recreado por el Códice Aubin​ y el Códice Durán.​

La Tira de la Peregrinación señala que Aztlán estaba ubicado en una isla donde había seis calpulli y un gran templo, probablemente dedicado a Mixcóatl.​ En la Tira, Huitzilopochtli sólo aparece después que los aztecas llegaron a Teoculhuacan en el año 1-pedernal. De ahí partieron ocho calpulli encabezados por cuatro teomamaque (“cargadores de los dioses del sueño”); uno de ellos, identificado como Tezcacóatl, cargaba el bulto de Huitzilopochtli.​

Los Anales de Tlatelolco menciona el día “4 Cuauhtli” (águila)​ del año “1-Tecpatl” (1064-1065) como la salida definitiva del territorio de Aztlan-Colhuacan y correlacionado al 4 de enero de 1065, día del Perihelio.

Según la mitología mexica Huitzilopochtli les ordenó que sólo fundarían su reino donde estuviera “un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente”. Siguiendo este designio, los mexicas deambularon por varios lugares, siempre en busca del portento que indicara cuál era la tierra prometida por su dios.

 

EL RECORRIDO

De acuerdo con la Tira de la Peregrinación, la gente de Cuitláhuac se separó del resto de los calpulli cuando aún estaban en migración. Más tarde, los mexicas llegaron a la región de Tollan-Xicocotitlan, donde Huitzilopochtli les ordenó que desviaran el cauce de un río para crear una laguna en torno de un cerro. El placer de vivir en esa tierra casi llevó a los mexicas a olvidar que su dios les había prometido otra tierra, y viendo esto, Huitzilopochtli les hizo salir de ese sitio y continuar la migración.​

Llegaron entonces al valle de México y pasaron por varios pueblos, hasta que se asentaron en territorio de los tepanecas de Azcapotzalco, a quienes les sirvieron como guerreros mercenarios.

 

PALABRAS HISTÓRICAS

DEL SUMO SACERDOTE

Finalmente, encontraron el sitio señalado por Huitzilopochtli en un islote del lago de Texcoco. En la Crónica Mexicáyotl, Tezozómoc dice que cuando hallaron el lugar, el sacerdote Cuauhtlequetzqui dijo las siguientes palabras:

“Id y ved un nopal salvaje: y allí tranquila veréis un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas, y con eso quedará contento vuestro corazón: ¡allí está el corazón de Copil que tú fuiste a arrojar allá donde el agua hace giros y más giros! Pero allí donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias, ¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje! ¡Y allí estaremos y allí reinaremos: allí esperaremos y daremos encuentro a toda clase de gentes!

“Nuestro pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos, allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan! El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas; el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces, donde las serpientes van haciendo ruedos y silban! ¡Ese será México Tenochtitlan, y muchas cosas han de suceder!”

 

​LAS VARIAS FECHAS

La leyenda fundacional presenta numerosas variantes, y varias fechas, según Leonardo López Luján aparecen 1318, 1322, 1324, 1325, 1364 y 1366.​

La del año “2 calli” (Casa), 1325 del calendario occidental es la más repetida. Los Anales de Tlateloco mencionan el día de su fundación: día con signo “1-Cipactli” (Cocodrilo) correlacionado con el 20 de junio y con el comienzo del solsticio de verano.

Para fundar la Gran Tenochtitlán en el lago donde encontrarían aquella anunciada águila posada sobre un nopal y devorando una serpiente, imagen que después sería estampada, con diversos diseños surgidos de época en época, según la historia de nuestro país.

 

Por hoy es todo y mañana será otro día.

¡CONSUMATUM EST!

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