Con precaución – La satisfacción de viajar en los trenes de pasajeros.

CON PRECAUCIÓN

Por Sergio Mejía Cano

La satisfacción de viajar en los trenes de pasajeros

En la entrega anterior se hablaba sobre la añoranza de los trenes de pasajeros así que, por lo mismo, varias personas sugirieron si se podía ahondar un poco más respecto a lo que era viajar en estos trenes, sobre todo en los coches dormitorio en donde se podía viajar más cómodamente tanto en lo que se refería a privacidad como en intimidad.

Cuando se establecieron los trenes de pasajeros en nuestro país, desde luego que entró la entonces compañía “Pulman” que ofrecía el servicio de coches dormitorio, así como coches salón y comedor. Los dormitorios consistían en camerino para una o dos personas, alcoba para tres o cuatro personas y el gabinete para cinco o seis personas; este último compartimento era preferido por familias enteras, pues podían viajar papá, mamá y tres o cuatro hijos o si eran menos hijos, se incluían a los suegros ya fuera de un lado u otro. El camerino lo seleccionaban por lo regular parejas en su viaje de luna de miel o personas que preferían viajar solos sin que fueran molestados en lo absoluto. También hubo coches que, contaban con secciones de asientos que por la noche se convertían en cama baja y cama alta, la que estaba empotrada a un costado del coche y que a esa hora se cubrían con cortinas cuando ya descasaban los pasajeros, y estos coches colectivos, en sus extremos contaban con salón fumador, baños y lavabos. Los compartimentos denominados como gabinetes, contaban con su propia regadera, retrete y lavabo.

El horario de los trenes de pasajeros cambió a lo largo de los años; pero últimamente, de la ciudad de Guadalajara hacia el noroeste del país, con destino final Nogales, Sonora; pero con conexión en estación Sufragio, en el municipio de El fuerte, Sinaloa, con el ferrocarril Chihuahua al Pacífico (CH-P) y en Benjamín Hill, Sonora, con el Ferrocarril Sonora-Baja California, rumbo a Mexicali, B.C., salían durante el día. El número 1, conocido tanto por el público usuario como en el gremio como “la bala” y que, manejaba primera clase regular y especial, coche comedor y dormitorios, salía a las 08:30 horas, y no tenía paradas entre Guadalajara, Jalisco y Tepic, Nayarit; y el número 3 que, manejaba coches de segunda y primera clase regular, salía de la bella perla Tapatía a las 11:00 horas, y era denominado como “el burrito”, pues hacía servicio en todas las poblaciones por las que pasaba. Viajar en el burrito era un festín, pues en determinadas estaciones subían a vender tacos, tamales, fruta, tequila, taquitos doraditos, cocadas, birria, sombreros de Ruiz, Nayarit, pomadas curalotodo y un sinfín de mercancías más.

De regreso, el burrito ya como número 4, corriendo a tiempo llegaba a Guadalajara, Jalisco a las 16:55 horas, para hacer conexión con el tren número 10, que salía hacia el entonces Distrito Federal (DF), a las 18:45. Y la bala ya como número 2, llegaba a Guadalajara corriendo a tiempo, a las 19:00 horas, para hacer conexión con el tren número 6 que, antes de desaparecer se le denominó como “El Tapatío”, que salía hacia el D.F., hoy Ciudad de México, a las 20:55. Y respecto a este tren número 6, quienes llegaron a viajar ahí, platicaban que era un placer ir a México en Pulman, pues por lo regular pasaban un tiempo en el coche bar-cantina tomando un aperitivo, para pasar después al coche comedor a cenar, mientras el portero preparaba las camas y así, viajar durmiendo arrullados por el movimiento del tren que llegaba al DF a las 08:30 horas. El viaje era largo, de casi 12 horas, pero muy satisfactorio y cómodo; lo mismo para quienes viajaban en primera clase, pues los asientos eran amplios y cómodos, por lo que se podía acomodar bien el cuerpo y descansar plácidamente durante el viaje. Claro que al viajar en segunda clase no era como viajar en Pulman o primera clase; pero, aun así, los asientos eran amplios y también mucha gente aplicaba aquello de los ranchos: de la puerta para adentro, todo es cama, pues había gente que, durante la noche, se acomodaba en el piso entre los asientos que separaban una sección de otra o que estaban encontrados, y ahí dormían como si no le debieran a nadie; como bebés recién nacidos.

Respecto a la bala que, iba hacia el noroeste, al iniciar el viaje, se llamaba a desayunar al coche comedor, en donde asistían los pasajeros de los coches dormitorio y los de primera clase y de pases de viaje para los empleados; no había discriminación. Y cuando anochecía, se le pedía al portero que acomodara las camas, para después de cenar, ir a dormir.

Sea pues. Vale.

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