Con precaución – La construcción de caminos afecta siempre a la ecología.

CON PRECAUCIÓN

Por Sergio Mejía Cano

La construcción de caminos afecta siempre a la ecología

 

Tal parece que a algunas personas no les gusta para nada la construcción del llamado “Tren Maya”, ¿por qué?, pues según los ambientalistas, porque se ataca flora y fauna del entorno por donde pasará dicha vía férrea; y para hoteleros y empresarios, quizás porque les podría tumbar algún tipo de negocio.

Sin embargo, los ferrocarriles se han considerado por siempre como la espina dorsal de las naciones que cuentan con vías férreas a lo largo y ancho de sus territorios, en cuanto al transporte de pasajeros y mercancías se refiere.

Queda claro que para abrir paso, se destruyen hábitats de diversas especies de flora y fauna; pero aquí cabría el dicho de “sacrificio es beneficio”, pues así ha sido siempre al construirse caminos, carreteras y desde luego, vías férreas.

Hoy nuestro país cuenta con miles de kilómetros en caminos de todos los tipos, y para llegar a lograr tener el progreso que ahora tienen varias zonas del país, pues obviamente que se tuvo que haber afectado la ecología por donde tendrían que pasar todas estas vías de comunicación; igual, la destrucción y perforación de cerros en aras de dar paso al progreso.

Históricamente se vanagloria a don Porfirio Díaz Mori, cuando los gringos se comenzaron a expandir mediante las vías férreas a lo largo de nuestro país; y se le vanagloria al dictador Díaz Mori, porque gracias a su concesión, los ferrocarriles trajeron el progreso al país; sin embargo, este progreso se vio reflejado únicamente por donde pasaban las líneas férreas, porque se dice que las demás zonas siguieron con el mismo atraso y abandono o como en tiempos de la Colonia.

Pero como haya sido, el caso es que el tendido de las vías férreas a lo largo de nuestro país le dio un claro empuje a la Nación Mexicana. Pero no se dice nada de que haya habido protestas por la construcción de las vías del ferrocarril, así como ahora las hay por la construcción del Tren Maya; sobre todo de los ambientalistas y hasta arqueólogos que, según ellos, la construcción de las vías afectará severamente a la flora y fauna, y  vestigios arqueológicos, respectivamente.

Pero, ¿de qué otro modo se podrían hacer los caminos si no es que atentando en contra del entorno ecológico y huellas de antiguas civilizaciones? Porque no nada más por donde se pretende que pase el Tren Maya pudo haber civilizaciones antiguas. Porque para no ir tan lejos, cuando se comenzó a construir la autopista Guadalajara-Tepic, se documentó que cerca de Magdalena, Jalisco, se habían detectado algunos vestigios arqueológicos, al encontrarse varios artículos de uso común, así como algunas de las denominadas “tumbas de tiro”; igual que en el trazo de la carretera de Jala, Nayarit a Puerto Vallarta, Jalisco; ¿y? Tal vez la mayoría de esos vestigios arqueológicos hayan quedado ahí bajo el asfalto o concreto hidráulico, por significar un alto costo el haberlos preservados y por lo dificultoso que habría salido un nuevo trazo o proyecto modificado para no afectar esas huellas de antiguos habitantes de esa zona.

Así que igual hoy en día en que se proyectó el mentado Tren Maya que, podría significar más beneficio que perjuicio. Claro que se tiene que afectar y alterar la ecología, y desde luego algunos vestigios antiguos, pero como se dice: todo sea por el progreso de aquella zona para que no quede nada más como zona turística; porque si se proyectó este tren, desde luego que no ha de ser para pasear turistas, porque obviamente que no sería productivo ni equitativo para los gastos que requerirá su construcción, por lo que si se pensó en la construcción de este Tren Maya, fue porque se vio un gran potencial en cuanto al transporte de mercancías que, eso sí es lo que deja mucha ganancia a un ferrocarril; no así el transporte de pasajeros que más bien vendría a ser un servicio social, porque en sí, los trenes de pasajeros dejan poco lucro, casi nada; de ahí que los concesionarios de los ferrocarriles en el país los hayan quitado, porque lo que deja buenas ganancias es el transporte de mercancías, no así el de pasajeros.

Quienes se oponen a la construcción del Tren Maya, también lo hacen en contra de la rehabilitación de las vías férreas en el Istmo de Tehuantepec, siendo que desde el siglo XIX, se ha considerado este Istmo, como la mejor opción para unir a dos océanos: el Atlántico y el Pacífico. Que se haya abandonado este sistema de Salinas Cruz, Oaxaca a Coatzacoalcos, Veracruz, se debe precisamente al abandono sistemático que se le dio al sureste mexicano.

Sea pues. Vale.

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