Con precaución – Extranjeros emprendedores y generadores de empleo, anteriormente amenazados.

CON PRECAUCIÓN

Por Sergio Mejía Cano

Extranjeros emprendedores y generadores de empleo, anteriormente amenazados

 

En la entrega anterior, nos referimos al famoso artículo 33 constitucional, por lo que varias personas, coincidentemente, me comentaron que les hice recordar aquella tienda que estuvo en el cruce de las calles Lerdo y Veracruz, en el centro de la capital nayarita, cuyo nombre era precisamente: “El famoso 33”. Sin embargo, al parecer no fue la única, pues tengo entendido que en otras entidades también hubo o hay tiendas con esta razón social, la mayoría de ellas especializadas en venta de ropa, telas y abarrotes, muchas de ellas propiedad de extranjeros de origen libanés y asiático.

En lo particular, por lo menos he conocido tres tiendas con este nombre como la de aquí de Tepic, otra en Guadalajara, Jalisco, por la calle Pedro Moreno entre las calles de Maestranza y Degollado, en el centro de la Perla Tapatía, y otra en el mercado Pino Suárez, en el bello puerto de Mazatlán, Sinaloa; esta última creo que aún está, pero las de Tepic y Guadalajara, ya no existen. Y tengo entendido que en otras ciudades del país hay tiendas con esta denominación.

Preguntando a parte de mi familia tepiqueña, amigos y conocidos ya mayores de edad respecto a esa tienda que estuvo en Lerdo y Veracruz, recuerdan que perteneció a un señor de origen asiático, chino, pues así lo llegaron a conocer con ese mote, de nombre Alfonso Wu o Whu, casado con una señora de nombre María Vallejo con la que procreó dos hijos: Alfonso y Javier.

Comentan mis ancestros familiares que, don Alfonso dejó de encargada a su señora esposa en la tienda el Famoso 33, porque había comprado una amplia extensión de terreno al oriente del centro de Tepic, precisamente por la calle Guadalajara, esquina con la que ahora es la avenida Allende y la calle Zapata, terreno al que el señor Wu se dedicó a trabajar sembrando y desde luego, fincando una parte de ese terreno, para poder pernoctar ahí mismo y estar al tanto de sus cultivos.

Se comenta que alguna vez, cuando varios de los entonces escasos vecinos de donde tenía su huerta el chino, ya por la confianza al señor Wu, le preguntaron por qué le había puesto ese nombre a la tienda que tenía en el centro de la ciudad, el chino respondió que hubo un tiempo en que muchos de ellos, por su calidad de extranjeros, eran continuamente amenazados con aplicarles el artículo 33 para que los corrieran del país, principalmente amagados por gente envidiosa que no soportaba ver cómo progresaban en el comercio de las ciudades en donde se establecían; sin embargo, como no se inmiscuían en asuntos políticos, no había delito qué perseguir, pues lo único que hacían era ser emprendedores fundando negocios y comercios en donde daban trabajo a la gente de la ciudad en donde se ponían a radicar. Así que cada vez que alguien les decía que los demandarían para que les aplicaran el dichoso artículo 33, por tanta insistencia ya lo comenzaron a tomar más como una vacilada que como una verdadera amenaza, por lo que a él, y tal vez a los demás extranjeros ya establecidos en nuestro país y hasta casados y casadas con mexicanas y mexicanos, posiblemente se les hizo bien ponerles a sus tiendas “el famoso 33”, en alusión quizás, a esos amagos de querer correrlos o expulsarlos del país; y a la mejor, para tener siempre en cuenta el no meterse en asuntos de política, porque entonces ahí sí, podrían aplicarles ese famoso artículo 33 constitucional.

Se ha documentado que en China hay por lo menos mil 300 millones de seres humanos, sin contar a los que andan desparramados por todo el mundo y, obvio que México no podría ser la excepción de que no hubiera chinos en nuestro país, por lo que a diario los vemos convivir en nuestra Nación ya como si nada y sin que sean molestados en forma alguna. Aunque claro está, que tal vez no falte uno que otro mexicano o mexicana que en cierta forma se sienta o hayan sentido desplazados no nada más por los asiáticos, sino extranjeros venidos de otros lados del mundo. Y esto porque ya no estamos en aquellos años 40 del siglo pasado, cuando apareció esa tienda de “El famoso 33” en el centro de la capital nayarita y cuando el señor Wu compró esos terrenos al oriente de la ciudad que, en aquel entonces eran las afueras de Tepic.

Porque como si pasara algo parecido a que algunos tepiqueños como los dueños de cocinas económicas o fondas tradicionales, protestaran ahora por tener que competir con tantos restaurantes de comida china que han proliferado no nada más en Tepic, sino en gran parte de nuestro México lindo y querido.

Sea pues. Vale.

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