CON PRECAUCIÓN – “El mercado negro de la pirotecnia “

Por Sergio Mejía Cano

Si algo prevaleció y por lo visto seguirá prevaleciendo, aparte de los festejos celebraciones y felicitaciones en estas fiestas decembrinas y otras, será la quema de pirotecnia. Porque a pesar de que se ha sugerido y en varias partes del país, hasta prohibido que truenen cohetes y se queme toda clase es estos artefactos, aun así mucha gente sigue con esta tradicional costumbre, a pesar del riesgo que esto conlleva, tanto en la salud como en la contaminación ambiental.

Se ha documentado que, el tronido de los cohetes ya sean grandes o pequeños, lastima considerablemente el oído tanto de los humanos como de otros seres vivientes como canes y felinos; y el daño al tímpano de los humanos es más perjudicial en los bebés. Y desde luego que, respecto a la contaminación ambiental, el humo que desprende la quema de pirotecnia es bastante perjudicial para los pulmones y ojos. Sin embargo, para infinidad de personas, esto les tiene sin cuidado o no lo toman en cuenta porque tal vez desde niños han visto esta acción en sus mayores y, ya siendo adultos lo siguen haciendo, por considerarlo de lo más normal, y si los adultos en vez de llamarles la atención a los pequeños, celebran en la misma forma, pues de ahí que este grave problema se haya convertido en el cuento de nunca acabar.

Constantemente aparecen noticias en la mayoría de los medios informativos de que explotó un polvorín, casos que se dan frecuentemente sobre todo en el estado de México o en algunas alcaldías de la hoy Ciudad de México; pero también han sucedido esta clase de accidentes en otras partes de país e infortunadamente en muchos de estos casos con víctimas fatales, tanto de quienes estaban manipulando la pólvora como vecinos del entorno del lugar donde sucedió la explosión. Y en casos así, no han faltado quienes digan que, las explosiones fueron provocadas por cuestión de diferencias entre la competencia o de personas que ya no quieren que exista un casa en donde se fabrica pirotecnia e incluso por medidas de extorsión a los fabricantes de esta clase de artículos con base en pólvora, en que les piden dinero para dejarlos trabajar libremente y, al no acceder a las peticiones de los extorsionadores, vienen posteriormente las consecuencias a esa negativa de la extorsión.

Sin embargo, y como si fuera poco, ya desde hace años se documentó que estaba entrando al país mucha mercancía de pirotecnia proveniente del continente asiático, sobre todo de China, compitiendo deslealmente con el mercado mexicano debido a una gran variedad de artículos mucho más atractivos en cuanto al sonido y duración de los artefactos con base en pólvora.

Y sí se ha sugerido, y en varias entidades del país hasta prohibido la quema de pirotecnia, la pregunta es respecto a por qué se sigue vendiendo, cómo la adquieren las personas, sobre todo niños que, son los que más se miran en las calles lanzando cohetitos, trotando palomitas, encendiendo todo tipo de pirotecnia, etcétera. Porque si está prohibida en cartelera forma la quema, entonces ¿cómo es que se adquiere este tipo de mercancía si no se venden ya en las tiendas de abarrotes como antes?

La respuesta a esto podría ser a que existe un mercado negro de la pirotecnia, algo parecido a las “tienditas” donde se adquieren estupefacientes y todo tipo de droga artificial, en donde nada ciertas y determinadas personas saben de su existencia, menos las autoridades.

Lo que sí es un hecho, es que los polvorines en nuestro país no dejarán de existir, debido a los festejos patronales en los novenarios a determinados santos, en donde hay quema de castillos, buscapiés chifladores y, desde luego, la lanzada de cohetes que no nada más suben en el aire dejando su estela, sino que también culminan estruendosamente, por lo que ya también hay protestas por esto, solicitando que ya no se continúe con esta práctica, sobre todo en horas de la madrugada.

Ya desde hace tiempo, han surgido asociaciones de vecinos que viven cerca de algún templo que festeja a su santo patrón haciendo tronar cohetes,  que se termine con esta costumbre  que, si bien es una tradición de años, ya no tiene razón de ser debido a la contaminación auditiva; y más ahora que, de acuerdo a los estudios científicos, se ha comprobado el gran daño que hace al oído tanto de los humanos como de otras especies.

Posiblemente estas protestas pidiendo que ya no se truenen cohetes en los templos no prosperen porque hay gente entre las autoridades que como consideran esto como una tradición y, que algunos políticos y gobernantes por lo regular anteponen sus propias creencias al bienestar social, no hagan caso de esta petición.

Sea pues. Vale.

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