Con precaución – Cercanía inevitable con otra gente.

CON PRECAUCIÓN

Por Sergio Mejía Cano

Cercanía inevitable con otra gente

 

Se ha dicho que el coronavirus no es una bacteria que ande pululando en el aire, sino que se contagia de persona a persona, a través de gotas de saliva que se pudieran expulsar al hablar; sin embargo, también se ha documentado que dicha bacteria permanece por determinado tiempo tanto en las manos como en varios materiales de uso común, ya sean de plástico o cualquier tipo de metal, y hay quienes afirman que también se posa en los billetes y monedas; pero muy poco tiempo en la ropa.

Igualmente, se ha documentado hasta la saciedad de que se evite abrazar a otras personas, saludarlas de mano y que no se reciban visitas en casa ni visitar a nadie para evitar en lo posible los contagios.

Esta campaña de no abrazarse, no saludar de mano, y mucho menos besarse, ha generado en algunas personas tal psicosis que ya no se les quieren acercar ni a sus seres queridos; pero aun así, hay gente que se contagia a pesar de cumplir con todas las medidas sanitarias, ¿por qué? Pues porque es prácticamente imposible evitar el contacto con otras personas, aunque no sean familiares ni conocidos.

Me llamó la atención que al tener que ir a la tienda por ser absolutamente necesario, vi que un vecino pidió un garrafón de agua, y le dijo al repartidor que pusiera el garrafón lleno en la puerta de su casa, y teniendo ya el garrafón vacío en la banqueta.

Y esta acción tal vez la hizo el vecino por aquello de no dejar entrar a nadie a su casa por la posibilidad de que portara la bacteria en su ropa o en su persona en conjunto. Y me llamó la atención, porque recientemente circuló una caricatura en donde se ve que llega una visita a una casa, pintando a la visita con la imagen del coronavirus, una bolita con esporas, en todo su cuerpo; y al pie de dicha caricatura se lee precisamente que no se acepten visitas, sea quien sea la visita. El problema es que cuando alguien sale a la calle por equis motivos, al llegar a su domicilio podría estar en la misma situación que cualquier visitante o vendedor, como un repartidos de agua embotellada que, se tiene por costumbre que por lo regular entre el repartidor hasta la cocina en donde comúnmente mucha gente tiene sus porta garrafones.

Así que al mirar que el vecino no permitió que el repartidor de agua entrara a dejar el garrafón en su lugar, me hizo pensar que si así le hará con el repartidor del gas, diciéndole que deje el tanque en la puerta para introducirlo el mismo vecino después.

Claro que podría ser así, pero si lo conecta mal y hay una fuga, después cómo podría reclamar a la gasera de que el gas se fugó por no estar bien instalado.

Y en este tenor, me imaginé a una persona que viviera en un edificio de apartamentos, como de esos que repartió el INFONAVIT, y que debido a la disposición de no dejar entrar visitas ni a nadie más a la casa, si un morador de uno de estos edificios de apartamentos que viva en el cuarto piso, ¿le irá a decir al repartidor que deje el cilindro de gas a la entrada del edificio para posteriormente quien pidió el gas lo suba hasta su lugar de instalación?

Ahora que se determinó que ya estábamos en Nayarit de nueva cuenta en semáforo rojo, debido al crecimiento de los contagios, algunas tiendas de abarrotes de barrio, han estado despachando en la entrada de la tienda, sin permitir que los clientes entren a la misma; sin embargo, se supone que si no entran los clientes, por fuerza tienen que entrar los repartidores de la panificadora, de las botanas, de los refrescos y de otros productos que venda el abarrotero; porque ni modo que por ejemplo, al repartidor de los refrescos le diga el tendero que se los deje en la puerta de entrada a la tienda, y que las rejas de los envases vacíos igualmente se los tenga ya listos a la entrada. Claro que podría darse el caso; sin embargo, si quien o quienes atienden la tienda de abarrotes ya son personas de la tercera edad, entonces sí que sería difícil que no entraran los repartidores.

Así que eso de que no haya roce entre las personas, podría ser algo muy difícil de ponerlo en práctica, ya sea que por una cosa u otra, tiene que haber contacto personal y desde luego, cercanía. Y si como se dice que la bacteria se trasmite a través de las gotas de saliva al hablar, toser o estornudar, ahí podría estar un foco de infección porque por lo regular la mayoría de los cubre-bocas que portamos dejan huecos por los que probablemente podría entrar la bacteria.

Aunque tal vez muchos de los contagios podrían ser más bien por sugestión que reales.

Sea pues. Vale.

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